Aguardan en la mañana tranquila,
Ruiseñores del silencio que opacan el sonido,
Me obligan a clavarme un cuchillo en mi estomago,
Mientras la agudez de mi alma se exilia.
Escribo para revelar mi ultimo deseo,
Para ver crecer esa impaciencia mia,
Llevenme de una vez a ese interminable recreo,
Ya no canto alto, no como solia.
Inmovilizado por un monton de rocas,
Busco una cancion dentro mio,
Que me haga acordar a otras epocas,
Que me suene al fluir de un rio.
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